La etapa de hoy eran 19,9 km y he tardado 5 horas. Hoy me he quedado dormida y me he despertado a las 6:20 al oir a la hospitalera hacer el desayuno en la cocina. Me levanto corriendo y bajo a desayunar. Café y pan con mantequilla y mermelada. Recojo y salgo. Aunque gran parte está nublado, hoy no hace tanto frío como ayer y antesdeayer, así que en el primer km me quito el polar. Esta etapa es corta y fácil, todo plano, tranquila y silenciosa atravesando trigales. En todo el recorrido solo se atraviesa un pueblo en medio, en el km 10. El amanecer, increible, muy naranja. En un par de momentos llueve un poco y me obliga a sacar y ponerme el poncho, más que nada en previsión de que sea más fuerte, pero no llega a nada. La última hora sale el sol y hace algo más de calor. Se ven varios conejos por los trigales, pero sólo consigo hacerle foto a uno... Jajajaja.
Ya casi llegando a Castrojeriz me encuentro un señor mayor dentro de un coche, me ofrece sellarme la Credencial, venderme agua o un recuerdo por un donativo (me enseña un cesto lleno de colgantes variados hechos de madera y pintados de colores), le compro una cruz verde y le doy un euro. Más adelante hay un gran convento o Basílica gótica que está en ruinas, le falta el techo y... la carretera comarcal pasa por el medio!! Dentro de esas ruinas, un hospitalero extranjero ha creado un espacio de descanso y recepción de peregrinos. En la parte de afuera de la Basílica, hay un cesto con corazones de tela y croché rellenos de lavanda a cambio de un donativo. Me llevo uno.
En Castrojeriz llego a mi albergue la primera. Es muy pequeño, sólo tiene para 10 peregrinos y en vez de literas, son camas normales. En seguida detrás de mí, llegan los dos chavales jovencitos con los que también coincido desde hace tiempo, y luego el guiri de ayer de la guitarra. Es una casa muy antigua que han adaptado pero que conserva la arquitectura tradicional de aquí: suelos de barro, vigas y pilares de madera dentro de las paredes de mortero o adobe. Auténtico y grunge. El hospitalero me enseña toda la casa, cocina, comedor, cuarto de estar, lavadero con lavadora y un patio-jardín detrás donde se lava a mano y se tiende y una pequeña piscina! Dejo las cosas y lo primero es ir al bar de enfrente a comerme un pintxo de tortilla con una botella de agua. Hay allí un señor que está haciendo el Camino y es de La Línea. Vuelvo, me ducho, lavo la ropa, guardo y recojo cosas, me pongo la crema, hago estiramientos (sigo poniéndome la media compresiva para andar y no me duele el gemelo). Reservo albergue para el día siguiente y a descansar.
A las 7 destiendo la ropa y salgo para cenar. El hospitalero me regala una flor de papel que las hace él para todos los peregrinos. Recorro toda la calle principal y llego a la plaza mayor y no veo ningún bar abierto, así que vuelvo al mismo bar de por la mañana y que está frente al albergue. Este pueblo es muy bonito. Me encuentro una casa que se llama Casa del Silencio. En el bar el camarero me dice que él hizo la mili en Camposoto.... Y quién no? Jajajaja. Me pasa al comedor de dentro que lo tiene muy arreglado y me como un menú de peregrino de 11€: salmorejo, lomo con patatas, cerveza y tarta de queso. Está todo buenísimo y rebaño el plato. Cuando voy a salir, en el bar hay un parroquiano que es de Málaga. Vuelvo al albergue. Hay dos guiris haciendo palomitas. Violeta me ha dicho cómo ver la tele (el Movistar de mi casa) en el móvil. Veo un rato la tele-móvil y a dormir.



































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