Lo leí en cuento.
Que había un camino a Santiago y que había que hacerlo como vagabundo...
Que había un camino a Santiago y que había que hacerlo como vagabundo...
La protagonista era una niña que se llamaba María Fuencisla, se perdía y deambulaba por los caminos del Norte de España hasta llegar a Santiago donde es "encontrada". Su camino fue errático y cambiaba de compañero en compañero según se sucedían las aventuras, el camino y la vida.
Leí este cuento cuando tenía 9 años y me marcó, al igual que otros muchos. Pero éste me atrapó por la sensación de libertad, albedrío, y al mismo tiempo autonomía y control o al menos consciencia y propiedad, de tus propios pasos. Sólo este libro me hizo prometer que algún día haría el Camino de Santiago, y desde Roncesvalles.
Posteriores viajes familiares por toda esta zona, España profunda y única, tierra fascinante, misteriosa y reveladora, me encadenó para siempre. Nuestro yo.

