Quedé en hacer una reflexión final y hasta hoy no me he puesto. Tal como llegué a Santiago, vuelta rápida al día siguiente hasta San Fernando, en coche, de una sentada. Salimos muy temprano, desayunamos y comimos por el camino y llegamos a las 8 de la tarde. Los días siguientes recolocarse y empezar a trabajar un curso que empezó el 1 de septiembre con la baja de un profesor al que tuvimos que suplir y me desbarató toda mi planificación de investigación para el curso. En fin.
Pues al final resultó que eran chinches. Las pillé en el último o penúltimo albergue antes de Santiago, lo cual es muy raro porque estaban muy limpios, sobre todo ahora con el protocolo covid, no sé. La cuestión es que me llevé varios días fatal, picaba un montón, desesperante, por todo el cuerpo, y poniéndome crema.
Adelgacé en total unos 5 kilos y se notaba. Intenté mantenerme pero a lo largo del año los he vuelto a recuperar. La verdad es que el camino me ha sentó estupendamente en lo físico y en el coco. Aunque la sensación física al final era de cansancio acumulado, pero era un cansancio bueno, físicamente me sentía muy, muy bien, una auténtica medicina, más fuerte y más ágil, más limpia por dentro. Psicológicamente también muy bien. No es que me haya encontrado a mi misma como dice mucha gente (yo ya me hallaba encontrada de antes), pero sí supuso una desconexión total del periodo de confinamiento y trabajo en casa y con el ordenador. Llevarme un mes al aire libre, sola, mirando campo y al horizonte es reparador y necesario. Cada mirada era una mirada nueva, e inesperada. Un año después tengo en la memoria un millón de recuerdos, momentos, personas, olores, visiones, sabores, trozos del camino, lugares, sensaciones.
De vuelta también, la compostela, la acreditación con muchos sellos y huellas y un montón de cositas, trocitos del Camino, que voy a poner en un marco, para verlas en mi cuarto y seguir soñando.
¿Lo volvería a hacer? sí, la experiencia ha sido muy muy positiva. Pero me gustaría hacer otro. Por ejemplo el Camino del Norte debe ser muy heavy y bonito de hacer. Es más largo y duro (de desniveles). Y por otro lado, me encantaría hacer el Camino Primitivo, que son unos 250 km, desde Oviedo, atravesando Asturias, tiene que ser precioso, y muy posible para hacerlo con Habana y Viole. Ya se lo he dicho y lo hemos planteado para hacerlo un verano de estos. Como mejora, intentaría huir de albergues masificados y municipales, de esos "sin alma", los sustituiría por hostales o pequeños hoteles, para evitar noches de difícil sueño por culpa de... Pero también me gustaría volver a estar, y que ellas los conocieran, en albergues "de verdad" llevados por hospitaleros donde el cariño reina y se vive el auténtico espíritu del Camino.
.jpeg)
