miércoles, 8 de julio de 2020

PREPARANDO EL VIAJE...

Tengo que ir en verano porque es cuando tengo vacaciones, concretamente tengo totalmente libre desde el 15 de julio hasta el 30 de agosto. La primera quincena de julio la puedo emplear en preparar el viaje además de terminar de trabajar que ya esos días es poco lo que hay. Me encantaría hacerlo en otra época del año, con menos calor y sobre todo con menos "masificación turística" en el Camino, pero bueno, ¡qué se le va a hacer! 

Otro asunto es decidir qué verano. Porque también estoy pendiente de hacer la Ruta 66 en Harley con Juanjo en verano, pero para eso hace falta un dinero que aún no nos ha llegado. Eso sí, en cuanto lo tengamos, la hacemos, que la Ruta 66 hay que hacerla "joven y fuerte"... Jajaja. Y eso podría ser en verano de 2021. Podría hacer el Camino este verano 2020, pero también estaba pendiente de recibir otro dinero con el que íbamos a terminar por fin la obra de la casa, y eso parecía que iba a ser este verano 2020, pero por ahora no ha llegado...y aún podría pasar.

Y la verdad es que este verano era ideal para hacer el Camino porque con la crisis del covid-19 a la gente le da miedo ir a los sitios, o sea que puede estar menos masificado. Y además el año que viene será compostelano y yo siempre he pensado que el año ideal para hacer el Camino es el anterior a un compostelano porque la gente prefiere esperar un año y hacerlo en un año especial, de nuevo menos masificado, y los albergues pueden estar mejor acondicionados, preparándose ya para el futuro año. Pero bueno, todo parece apuntar a que haré el Camino en el verano 2022.

Pues aunque seguramente no lo haga hasta el verano 2022, me gusta la idea de ir planeándolo ya, o sea, de ir soñándolo.

Cuando estuve hace unos años en Santiago con mis hijas, me compré un diario del peregrino, un librito que además de espacio en blanco para escribir, trae información y la ruta del Camino desde Roncesvalles dividido en jornadas. No es que lo vaya a seguir a rajatabla pero sirve como fuente de información. Me gustaría escribir en él, durante las caminatas, aunque luego lo pase a este blog, y me huelo que además de escribir, también dibujaré.


Lo primero que se me ocurre que tengo que preparar es el viaje desde San Fernando hasta Roncesvalles. Porque desde San Fernando a Roncesvalles se llama viaje. Desde Roncesvalles a Santiago se llama Camino.


Me gusta el Alvia, es un tren directo que va desde Cádiz, con parada en San Fernando, hasta Madrid en 4 horas. Pero consultando los horarios, al menos hoy, no hay ahora uno que me cuadren bien los horarios. Ya que la idea es en Madrid coger otro tren que vaya a Pamplona y allí un bus a Roncesvalles, todo en el mismo día y llegar allí para dormir. Antes había un Alvia que salía de aquí a las 8 de la mañana y sería perfecto pero ahora no está. El tren Madrid-Pamplona sale de Madrid-Atocha a las 11:35 y llega a Pamplona a las 14:45 (creo que tiene enlace). El siguiente llega demasiado tarde. Es decir, que otra opción puede ser ir a Madrid en un bus nocturno Socibus que sale de San Fernando a las 11 de la noche y llega a Madrid a las 7 de la mañana (39€), ir a la Estación de tren de Atocha y coger el tren que sale a las 11:35 para Pamplona (41€) y llega a las 14:45. Y luego alli:

En autobús:Estación de autobuses de Pamplona, 948 20 35 66.C/ Yanguas y Miranda Nº 2, 31002 Trayecto Pamplona-Roncesvalles (la duración es de una hora y diez). Autocares Artieda: 948 300 287. El bus sale a las 6 de la tarde y vale 6€.


Lo importante es llegar a Pamplona a tiempo de coger ese bus a las 6. 

Es raro los pocos trenes que he visto en la web de Renfe, tanto de San Fernando a Madrid como de Madrid a Pamplona. Puede que sea una reducción por la actual situación por el covid-19 y que para verano de 2022 se haya solucionado y los horarios y trenes disponibles sean otros. 

¿Dónde consigo la “Credencial del Peregrino”?

La credencial es un documento oficial en el que los peregrinos recogen los sellos del Camino a Santiago. Es importante para conseguir la “Compostela” tener 2 sellos por día al menos en los últimos 100 Km. a pie o a caballo y en los últimos 200 Km. en bicicleta. La credencial también es obligatoria en el caso de querer utilizar los albergues de peregrino a lo largo de la ruta.

Puedes conseguir la credencial si acudes en persona a la Oficina de Acogida al Peregrino o en alguna de las muchas asociaciones jacobeas autorizadas por la Catedral para distribuirlas.

Aunque la puedo conseguir directamente en Roncesvalles cuando llegue, me hace ilusión llevarla desde aquí, una Credencial "gaditana". En Cadiz se puede conseguir en el Obispado, calle Hospital de Mujeres. 


Bueno, y ya por último,...la mochila. 

Mi idea es llevar lo mínimo posible para no ir muy cargada porque creo que puede suponer una gran diferencia. Así que tendré que pensar muy bien qué es lo imprescindible y escoger bien. 


La mochila tiene que ser buena para no provocar problemas de espalda. En casa tengo varias, pero no se si entre ellas estará la idónea. Tendré que mirarlo, y si no, ésta será de las pocas cosas que tendré que comprar (en Decalthon unos 50 o 60€). 

Aunque tengo buenos y ligeros bastones de cuando hago ultrafondo, el Camino sí o sí lo haré con el bastón genuino de madera que me trajo en 2009 desde Cantabria, y me regaló, mi compañero de la Escuela Taller y amigo Juanlu, monitor de carpintería, al que tenía mucho cariño, y que murió tres años después de cáncer. 

Otra cosa que quizás compre es un saco de dormir que hace años sacó Decathlon y que llevaba incorporado un delgado colchoncillo aislante. Creo que es ideal para dormir en el suelo y quizás me toque hacerlo más de una vez. Pero no se si Decathlon lo sigue vendiendo y no se si será algo cómodo y ligero de llevar. 

En los pies, mis Sportivas Ultra Raptor, of course. No hay botas que las sustituya. Necesarias 100% para mí, según mi podólogo, por mi problema de cadera y pierna derecha más corta. Y además que es verdad. Comprobado en cientos y cientos de kilómetros de entrenamientos y carreras. No hay color. 

Además de la mochila, voy a llevar una riñonera, cómoda y suficiente para llevar a mano las cosas más urgentes (cartera, móvil, credencial, pastillero, gafas, diario-boli, etc.), y que pueda seguir llevando una vez suelte la mochila en el albergue. 

Otras cosas: chubasquero, pantalón largo recortable, un polar, dos mallas cortas, tres camisetas, un buff, 3 bragas, 3 pares de calcetines, un sujetador, chanclas, una toalla, gel concentrado, cepillo y pasta de dientes, tres o cuatro pinzas de ropa, clinex, una botella para agua, plato, cuchara, cargador del móvil y navaja. El botiquín será muy reducido: pastillas (ibuprofeno, paracetamol, primperan, antihistamínicos, almax y para el mareo), gasas, esparadrapo, tijeras, phisiolab, manta térmica, guita, imperdible. 




miércoles, 13 de mayo de 2020

LO LEÍ EN UN CUENTO...

Lo leí en cuento.

Que había un camino a Santiago y que había que hacerlo como vagabundo...


La protagonista era una niña que se llamaba María Fuencisla, se perdía y deambulaba por los caminos del Norte de España hasta llegar a Santiago donde es "encontrada". Su camino fue errático y cambiaba de compañero en compañero según se sucedían las aventuras, el camino y la vida. 

Leí este cuento cuando tenía 9 años y me marcó, al igual que otros muchos. Pero éste me atrapó por la sensación de libertad, albedrío, y al mismo tiempo autonomía y control o al menos consciencia y propiedad, de tus propios pasos. Sólo este libro me hizo prometer que algún día haría el Camino de Santiago, y desde Roncesvalles. 

Posteriores viajes familiares por toda esta zona, España profunda y única, tierra fascinante, misteriosa y reveladora, me encadenó para siempre. Nuestro yo.