La ruta de hoy han sido 20,3 km y he tardado 6 horas justas. Llegué a Estella a las 12:25. El recorrido tiene una primera subida fuerte pero a esa hora no es un problema. El resto es llaneo con leves subidas y bajadas. Eso sí, esta etapa no tiene sombra por ningún sitio, atravesando trigales segados y con el camino intentando esquivar la autopista que la colocaron sin contemplaciones encima del primitivo. Además hoy no está nublado ni hace viento, con lo cual, aunque dijeron que hoy bajarían las temperaruras casi 10°, la verdad es que no se ha notado e incluso parecía más calor que ayer. Las tres primeras horas se lleva bien, pero las otras tres horas,... Puffff. Mañana quizás salga un poco antes y bueno, cuestión de mentalizarse de que es así. Hoy me ha cogido un poco por sorpresa. Hoy los gemelos no me han molestado, ni la cadera, pero la ampollita del dedo chico sí y desde casi el principio, así que mañana me la voy a vendar. Trucos de bailarina.
A lo largo del recorrido me he encontrado un par de cosas curiosas. Una era una zona de descanso habilitada junto al camino bajo unos olivares. No se sabe quién o quiénes, habían colocado asientos y bancos hechos con palets y colgado toldos hippies. Estaba lleno de gatos. Había 2 puestos muy guapos y cuando les he ido a hacer una foto, uno se ha ido y el otro se vino para mi gruñendo. Raritos.
Más adelante, por un camino muy estrecho, me veo venir una comitiva y me hecho a un lado para que pasen. Eran, un viejo vestido muy raro y portando a hombros una virgen que parecía de Guadalupe y le seguían un niño muy raro que me ha regalado una medalla y una estampa y dos viejas detras muy raras que parecían monjas. Todos muy menuditos. Iban cantando salmos o yo que se. Así, a bocajarro.
Llegué al albergue molía. Lo llevan los capuchinos y está muy bien. Estoy en una habitación tranquila y fresquita. Me ducho, lavo la ropa. Cerca sólo hay un bar muy cutre que no tiene nada apetecible. Me compro un calipo y una botella de agua fría. Me siento a despacharlos en un sofá que hay en la entrada del albergue junto al capuchino que está en recepción y se pone a darme charla. El albergue tiene un restaurante que da comidas pero hoy está cerrado y me recomienda que vaya al centro. En el albergue hay alojados un grupo de chavales de 15 o 16 años que parecen de un equipo de fútbol, creo que de Argelia. Que raro verlos aquí, en un albergue de capuchinos.
A las 6:30 he ido a otro bar que he localizado cerca y con buena pinta, pero no abre la cocina hasta las 7:30. Mientras, me he ido a la orilla del río que está junto al bar. Cuando voy a cenar me he sentado en unas mesitas que tiene fuera y dan al río. Tiene la terraza llena de plantas y rosas amarillas. Me he comido un plato de costillas de cordero con papas y pimientos que resucita a un muerto. Y a momí.

















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