La etapa de hoy han sido 24 km y he tardado 6:30 horas. Me levanté a las 6, que por poco me quedo dormida. El día empezó nublado, sin calor, llaneo fácil que se separaba de la carretera nacional más que ayer. Pero no había ningún sitio donde desayunar. Atravesamos varios pueblecitos muy pequeños y nada. Hasta que llegamos a Montes de Oca, 12 km sin desayunar, 3 horas.... Ahhhh... Yo necesito cafeeee. El desayuno en un bar de Montes de Oca, muy bien. En el mismo bar compro un torrezno para luego almorzar. Me he cruzado otra vez con el peregrino de los caballos y el perro y me lo sigo cruzando hasta el destino, donde acampa frente al albergue. A partir de Montes de Oca hay una subida de 3 km y luego 9 km de bajada suave hasta San Juan de Ortega. Se supone que al ser todo el tiempo atravesando un bosque hará sombra y no pasaré el calor del dia anterior. Pero que vá. Aparte de algunos tramos de sombra, el resto está al sol, porque además, acaba de salir el sol (me pongo el gorro y la crema). Y el bosque está lleno de mosquitas, moscas y abejas que dan mucho la lata. Es un bosque muy raro. Se hace largo. Pero a pesar de ser 24 km y que el final ha sido un poco pesado, llego bien a San Juan de Ortega. Tengo un gemelo cargado, solo.
San Juan de Ortega (discípulo de Santo Domingo de la Calzada, misma pandilla), es un sitio adorable. No es ni pueblo. Una iglesia, el albergue pegado, al lado un bar para peregrinos, un pequeño bar a la entrada y 3 o 4 casas. Hay mucha paz, esto es estar en medio del campo. Creo que vamos a estar muy tranquilos. Llegan otros peregrinos, pero pocos. Como el albergue no abre hasta la 1 y son menos diez, y he pasado tanto calor las últimas dos horas, me paro en el primer bar pequeñito que tiene bancos de madera a la sombra y me pido un quinto de cerveza sin alcohol. Y saco mi torrezno y me como la mitad. Que estupendo, por Dios. Entro a ver la iglesia románica que es muy curiosa, y voy al albergue, que forma parte del edificio de la iglesia por lo que en mi habitación hay dos columnas de piedra medievales y el patio es también medieval, muy bonito. En ese patio lavo la ropa y la tiendo, después de ducharme. Hago estiramientos, me pongo la crema y a descansar. He hecho una tutoría con mi alumna de TFG, he recogido la ropa y me he ido a cenar al bar de al lado, unos huevos fritos con morcilla de Burgos, que ellos solos ya justifican el viaje hasta aquí. A dormir.

















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